El adiós a un Luchador Featured

Written by 
Published in Lo último

Coronado despidió a otro de sus personajes, con quien se fue una parte de la historia de nuestro cantón.

Con la reciente muerte de Jorge Garita Alvarado se fue una parte, otra más, del Coronado viejo; sí, de ese Coronado añejo que todavía muchos coronadeños llevamos en nuestras entrañas y que guardamos en recuerdos e imágenes, que las nuevas generaciones ni siquiera se imaginan.

Jorge, al que seguramente muchos vieron sin conocerlo, recorrió muchas veces las calles coronadeñas haciendo perifoneo con su carro, una de las múltiples facetas de un hombre que quienes más lo conocieron dicen, fue un incansable luchador, que trabajó en una y otra cosa para sacar a su familia adelante.

Así lo recuerda a sus 81 años de edad Valentín Quirós, uno si no su mejor amigo. “Fue un luchador como no he visto otro. Autodidacta; locutor, corresponsal, poeta, sacristán, fotógrafo, imitador y hasta tuvo una funeraria; muchas épocas trabajó de día y de noche para mantener a su familia y darles estudio a sus seis hijos”.

Dice que Jorge era un poco bohemio, pero de carácter fuerte; se dice que podía escribir sus poemas sobre la marcha, de un solo; tenía mucha facilidad de palabra y habilidad con la pluma y de hecho fue el autor del libro “Remembranzas del ayer”, una de las principales recopilaciones del Coronado de antaño que se ha hecho.

“Dicen que Jorge salió a su abuelo materno, creo que se llamaba Saturnino, que dicen fue un señor bohemio que gustaba hacer versos; su vida estuvo llena de historias, desde su mismo nacimiento cuando su madre, doña Carmen Garita, tomó el tranvía para irse al hospital a mejorarse, y Jorge nació ahí, en el tranvía, mientras su hermano, porque venían gemelos, nació en el hospital, pero no sobrevivió”.

Pese a que le llevaba cuatro años más, Valentín dice que él y Jorge prácticamente crecieron juntos forjando una amistad que duró hasta la muerte de Garita.

“Una vez que estaba yo comiendo en la casa de Jorge, doña Carmen dijo que él estaba lleno de pelo y no tenía plata para peluquearlo. Yo le dije que sabía (nunca había agarrado una tijera) y lo dejé tan “macheteado” que ella me persiguió con un palo hasta por donde ahora está la parada de taxis y duré dos meses en poder volver a entrar a esa casa”, recordó como anécdota, don Valentín.

El soñador

Según don Valentín, la época más feliz de Garita fue como locutor, era lo que él amaba, recuerdo que tenía un programa de poesía y música en radio Cucú, y era feliz con las llamadas de la gente, su mayor alegría estaba con un micrófono.

La época más difícil fue con sus enfermedades, principalmente su primer cáncer, en el estómago, de joven, fue muy duro para Sonia (Tenorio) su esposa; pero pese a que solo le dejaron un pedacito de estómago, salió avante. También tuvo dos cáncer en la boca por el fumado, de los dos salió bien, pero le advirtieron que si seguía le iba a ir peor, pero aún así nunca dejó de fumar.

Garita también fue el fundador original de la Funeraria San Jorge. “Él era un hombre de arranque; tenía una vieja camioneta y fundó la funeraria, pero le pasaba cada chile; una vez venía con un entierro desde Dulce Nombre y ahí por donde estaban las Huacas, la camioneta se le alzó en llamas y casi se le quema el muerto, tuvieron que llamar a otra gente para terminar el funeral”. Al respecto, Alcides Calvo, otro amigo de Jorge, recuerda que esa funeraria llamó la atención por el lema que le puso Garita: “Tenemos las mejores carrozas y las mejores flores, solo falta usted”.

Garita también fue locutor en Radio El Mundo y Libertad, y tenía una buena voz y mucha facilidad de palabra. “Yo lo vi una vez, en un entierro a iglesia llena, coger el micrófono delante de todo el mundo e improvisar un discurso como de 15 minutos sin parar, que puso a llorar a muchos; él era así”, dijo don Valentín.

Otra de las facetas de Jorge fue la de imitador; imitaba tan bien al padre Benjamín Núñez, que hasta el mismo papá del sacerdote, un señor en ese entonces de edad avanzada y un poco senil y al que Garita solía cuidar, le hacía caso creyendo que era el hijo quien lo estaba regañando. También solía imitar muy bien a Luis Alberto Monge, expresidente de la República y que en aquel entonces visitaba mucho a Núñez, en la casa cural.

Otra de las anécdotas que cuenta don Valentín, fue que durante 20 años Garita estuvo ligado a la Cruz Roja de Coronado, como socorrista. “Yo era el jefe de los socorristas y allá por 1963, en la época de la ceniza por el Volcán Irazú, el río Durazno se llevó el puente (del Rosario) y tuvimos que ayudar a pasar la gente que iba para su trabajo y escuelas. “De pronto alguien se me acercó y me dijo que Jorge andaba haciendo loco por San Isidro, me fui y me paré por los bajos del Marabú y entonces lo vi venir, en una bicicleta, negro de ceniza, con el peto de la Cruz Roja, el casco, una lámpara y una cantimplora y quién sabe cuántos traguillos adentro; y cuando lo paré me dijo que andaba patrullando. Esa vez lo suspendí, pese a nuestra amistad, por 22 días, y nunca lo volvió a hacer.

“La faceta como escritor de Garita la tuvo desde niño; cogía un papel y decía que iba a ser un poema y de un solo le quedaba perfecto. Cuando estuvo escribiendo el libro “Remembranzas del Ayer”, le costó un mundo que alguien le ayudara a financiarlo. Me dijo que tenía lista la segunda parte, pero nunca tuvo el patrocinio para terminarlo; ahora parece que los hijos la van a publicar en su memoria”.

El final

Pese a que don Valentín era de las pocas personas de que Jorge se dejaba regañar, nunca pudo evitar que dejara el cigarro, aún en sus últimos días, cuando le contestaba “ya pa qué”..., porque ahora sí el mal lo había invadido y no hubo marcha atrás.

Se dice que Jorge nunca pudo superar la muerte hace unos años de su esposa, Sonia Tenorio, su compañera de siempre. Le sobreviven sus hijos Jorge, Geovanni, Alexánder, Ricardo, María Nela y Angélica; y aunque ninguno al parecer salió poeta como su padre, sí resultaron ser exitosos empresarios; que según don Valentín, cuidaron muy bien de su progenitor en sus últimos años, “aunque Jorge era tan inquieto y necesitaba tanto estar haciendo algo, que al rato lo veíamos perifoneando por las calles de Coronado porque así era él, genio y figura hasta la sepultura”.

Jorge Garita murió el pasado 13 de mayo y entre los comentarios que postearon muchas personas en nuestro Facebook, escogimos el de Andrés Montero: “Un gran coronadeño, soñador y visionario. Además de colaborador, una persona humilde, sencilla, noble y trabajadora. En donde hubiese una excusa para aportar a la comunidad ahí estaba él. Yo tuve la oportunidad de conversar y trabajar con él en distintas ocasiones. Como el mismo decía “un chavalazo”.

 

GARITA 1 copia

Foto cortesía de Estudio Rembrant.

Jorge Garita, con él se fue una parte del Coronado viejo, el del siglo pasado, ese que cada vez más se pierde en la memoria de los coronadeños.

 

GARITA 3

Jorge y su esposa, Sonia Tenorio; la ausencia de su pareja afectó mucho a Garita.

 

VALENTIN DE GARITA

Valentín Quirós, el mejor amigo de Jorge, nos ayudó a reconstruir un poco la historia de este personaje.

Read 53 times
Rate this item
(0 votes)

Categorias

Calendario

« August 2018 »
Mon Tue Wed Thu Fri Sat Sun
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31