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Gustavo Chacón nos habla sobre cómo la tecnología láser ha mermado el miedo de visitar al dentista. 

Todos lo hemos experimentado. Ir al dentista, oír el sonido del común taladrito y cuando se lo están aplicando a uno, el miedo de sentir un jalonazo de esos que creés te llegan hasta lo más profundo del cerebro y la pregunta de siempre: ¿Cuándo inventarán algo mejor y menos doloroso?

En esta ocasión le traemos una entrevista con el odontólogo Gustavo Chacón, quien tiene su consultorio en Coronado, y que nos habla de cómo la tecnología láser, aplicada a la odontología, ha venido a resolver un poco este tema del miedo al dentista y de los dolores que se sienten con el taladrito o la inyección para la anestesia.

 

¿Gustavo, por qué la gente teme ir al dentista? ¿Es miedo al taladro, al dolor?

Creo que es una combinación de factores. Empecemos por el hecho de que en nuestra cultura, muchos buscan al dentista por situaciones correctivas y no preventivas, o sea cuando ya hay dolor, caries, problemas de encías o de cordales. Entonces es cuando hay que poner anestesia, inyectar, todo es más complicado y todo se junta y aparte de eso, no son pocos los padres de familia que asustan a sus hijos con que los van a llevar al dentista y les van a poner una inyección y es de todas esas situaciones que se genera un temor.

Todo esto en ocasiones relaciona al dentista como algo negativo, que produce dolor, y cuando tienen sus primeras experiencias ya vienen predispuestos.

 

¿La consulta preventiva provoca entonces escenarios menos dolorosos, que cuando se acude a emergencias?

Claro que sí. Es un asunto de instauración de hábitos de buena higiene personal y bucal. Si a los niños desde que son bebés empiezan a limpiarles las encías con una gaza y luego cuando aparezcan los primeros dientes se le va acostumbrando a cepillarse, entonces el niño o la niña van adquiriendo hábitos y no desarrolla patologías comunes como las caries y problemas de encías. Acceder entonces al odontólogo para una limpieza, se puede convertir en una experiencia agradable, no traumática. Incluso para algunos odontólogos especialistas en niños, las primeras consultas es llegar al consultorio a jugar y familiarizarse con el ambiente, con los aparatos y el personal, y luego en otras citas se les empieza a dar tratamiento.

 

¿A qué edad se debe traer a un niño al odontólogo?

La edad conveniente de traerlos es apenas aparecen los primeros dientes o antes, porque hay problemas bucales que requieren una revisión profesional, como por ejemplo la lengua, ya que se da mucha estomatitis que es una irritación en mucosas y lengua por acumulación bacteriana y residuos de alimentación. En nuestro país el médico pediatra es el que se tiene que fijar primero en eso, y si es necesario refiere al paciente a un odontólogo.

 

¿Es el láser dental una atenuante a este miedo?

El láser dental viene a revolucionar la profesión, en el sentido de que algo a lo que la gente le tiene miedo es al habitual taladrito, el sonido, la broca que desgasta diente y que produce una vibración sobre el mismo, conjugando una serie de factores.

El taladro o turbina se usa porque hay caries, que es una patología producto de mala higiene, residuos alimenticios y acumulación bacteriana que produce ácidos y diluye el diente haciendo una cavidad o agujerito, que a la vez se coloniza de más bacterias y se hace más grande. Ya sea con el taladro o con el láser, el dentista lo que hace es desgastar la caries. La diferencia con el láser es que con la broca uno desgasta más diente de lo que uno quisiera, con el láser es selectivo, eliminas primero solo caries, entonces son cavidades más pequeñas.

En mi caso, la experiencia con mis pacientes ha sido muy positiva. Yo empecé a usar la tecnología láser hace cuatro años pese a que tengo 21 años de ejercer como odontólogo. Los pacientes dicen que la diferencia es mucha, además de que el láser favorece mucho la cicatrización, control de infecciones, etc.; una cirugía con láser siempre va a sanar más rápido.

 

¿Si es así de mejor, por qué no es usado más por todos los dentistas?

Obviamente el taladro o turbina es lo más convencional, mientras que el láser tiene un alto costo y requiere de una inversión fuerte adquirir un láser de alta potencia. Hay láser de baja potencia que se usa para otras cosas muy cosméticas, y existe una confusión sobre qué es láser. Hay unas luces azules con las que se endurecen ciertos materiales y la gente cree y algunos odontólogos promocionan, que eso es un láser, pero no es así.

Yo creo que los odontólogos que queremos promocionar bien la profesión debemos ir de la mano con la tecnología e invertir, siempre que sea posible, con la esperanza de brindar un mejor servicio a los pacientes, ofreciéndoles mejores tratamientos.

En Costa Rica somos pocos los que manejamos un equipo como este, pero somos visionarios en el sentido de poder establecer un servicio diferenciado.

La tecnología hoy en día nos es de una gran ayuda, porque podemos tener radiografías digitales que las puedes ver en cualquier pantalla con excelente definición, lo que mejora el diagnóstico.

La anestesia por medios electrónicos disminuye mucho la molestia de la inyección, porque controla muy bien la cantidad de anestesia que se coloca por segundo. Con el láser se pueden hacer muchas cosas sin anestesia, tal vez no todas, depende mucho de la tolerancia del paciente. Para tratamiento de nervio también se utiliza un equipo especial, en realidad la odontología es tener herramientas y conocimientos, conforme salen nuevas tecnologías; eso facilita los procedimientos, los hace más exitosos y confortables para los pacientes.

 

¿Cuánto hay que capacitarse para manejar este tipo de equipos?

Primero que todo la capacitación general correcta de un odontólogo general, eso no va a cambiar, son los mismos fundamentos, pero hay toda una tecnología en la que hay que entender situaciones científicas diferentes a lo que uno fue entrenado. El manejo tiene que ser de mucho cuidado, porque un láser de alta potencia puede producir muchos beneficios pero también daños y hay que saberlo manejar muy bien. Sí se necesita un entrenamiento, que generalmente lo dan las mismas empresas que lo venden.

 

¿En el aspecto económico, desde el punto de vista del paciente, es mucha la diferencia?

En mi caso, el láser es parte de la consulta y cobramos las tarifas mínimas del colegio de cirujanos y dentistas. Tal vez haya un pequeño plus, pero por el tipo de tratamiento, y no porque se cobre un extra por el láser. Eso depende mucho del tratamiento.

Lo que debemos tener presente es que cuando se habla de una consulta láser, hay que diferenciar que sea un láser de alta potencia, que se pueda quitar caries, trabajar en cirugías de encías, de cordales, en una gran cantidad de tratamientos; por ejemplo un verdadero blanqueamiento con láser solo con estos equipos se puede hacer. Esto funciona, los mismos pacientes lo van aceptando.

El futuro de la odontología no está solo en la tecnología, sino en la capacitación; un odontólogo bien preparado es capaz de manejar tecnologías avanzadas con cierto entrenamiento y conforme va teniendo experiencia va generando nuevos tratamientos. En síntesis se trata de una consulta diferenciada de alto nivel, con alta tecnología, con responsabilidad y que ofrece los tratamientos correctos a los pacientes.

El dato

Gustavo Chacón es odontólogo desde hace 20 años, utiliza tecnología láser y tiene su consultorio 300 metros al norte del Servicentro El Trapiche, carretera a Dulce Nombre de Coronado. Su teléfono es 2292-5510.

 

DENTISTA 1

La tecnología láser está revolucionando la forma de realizar los trabajos dentales.

 

 

DENTISTA 3

Muchos pacientes aseguran sentirse mejor con el láser que con el tradicional taladrito o turbina, que para algunos es parte del miedo de ir al dentista.

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