Trayectoria de la educación en Coronado Featured

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Una narración de Amadita Rojas de Malavassi, que data de 1985 *

Desde la creación del caserío de San Isidro, la Escuela José Ana Marín ha servido como rectora educativa. Dividida en Escuela de niños y niñas; primero estuvo ubicada en lo que hoy es la Casa Cural y a partir de 1918 en el edificio que fue construido al costado sur del parque, donde se dio albergue a ambos sexos.



Allí funcionó hasta 1960; después de haber llevado a cabo ampliaciones al edificio forzadas por el aumento de la población escolar. Cabe recordar que los caseríos de San Pedro, San Rafael y San Antonio tenían su escuela pero estas eran incompletas (no daban los seis años lectivos), por lo que los niños al llegar a cierto nivel venían a la Escuela José Ana Marín a concluir su enseñanza primaria.

La escuela ubicada frente al parque ocupó los terrenos propiedad de la Junta de Educación donde hoy se encuentra Mediterráneo (ahora otros comercios) y la Farmacia “El Pilar”. De allí se trasladó a las instalaciones donde se encuentra actualmente.

Al finalizar la década de los 50 y los 60, como producto de la creciente matrícula escolar se creó en todo el país gran cantidad de escuelas que hicieron de nuestra educación un servicio al alcance de todos, y con el objetivo de ofrecer lo mejor a todos.

Fue así como se crearon escuelas en Dulce Nombre, Las Nubes, Cascajal y Patio de Agua, las cuales ofrecían la enseñanza primaria completa.

Simultáneamente a la creación de más escuelas, la Junta de Educación de la Escuela José Ana Marín, presidida por Víctor Quesada Montero, promovió movimientos tendientes a organizar el pueblo para crear un Liceo, para los jóvenes de Coronado. Don Víctor luchó por un Colegio Vocacional, pues estaba convencido de darle más importancia al aspecto agropecuario y técnico en el desarrollo de Coronado.

La Junta de Educación ofreció al Gobierno sus terrenos ubicados al costado sur del Parque para el nuevo Colegio. Se organizó una Junta Pro Colegio que inició las negociaciones; pero el espacio físico era insuficiente por lo que se llevó un canje de este terreno por otro de mayor área propiedad del INVU (frente a las instalaciones municipales del antiguo matadero).

El Liceo abrió sus puertas a los jóvenes de Coronado en la planta física de la Escuela José Ana Marín. Le cedió 10 aulas para salas de clase e instalaciones administrativas y la Junta de Educación ofreció toda la colaboración necesaria en el momento, como materiales, muebles, enseres, etc.

A manera de anécdota quiero narrar a los jóvenes algunos aspectos de la vida de hace unos 40 años en relación con la educación, para que sepan valorar las comodidades y alcances de la educación que hoy se les brinda.

Por la década de los 40 viajaban a San José a realizar estudios secundarios no más de 10 jóvenes. El servicio de los buses era irregular, salía cada hora en las mañanas y hasta que se llenara en las tardes. Los Colegios trabajaban de 7 a.m. a 2 y 30 p.m.

Los estudiantes llegaban a Coronado a las cuatro de la tarde a hacer sus tareas, tenían que alumbrarse con candelas, pues en la mayoría de los caseríos no había servicio de corriente eléctrica.

Como exponente del esfuerzo y dedicación, puedo citar a la Dra. Carmen Aragonés Castro de Vargas, quien viajó al Colegio de Señoritas desde la finca de sus padres en Chocó de San Pedro de Coronado.

Algunos jóvenes no pueden entender este esfuerzo, si no queda claro que el servicio de buses San José- Coronado terminaba frente a la carnicería La Lima en San Isidro y para los distritos no existía servicio.

Hace unos 25 años, solo 10 jóvenes se graduaban de Bachiller en Coronado, la comunidad se organizaba para celebrar el triunfo de sus hijos con una fiesta que tenía lugar en el mes de diciembre. Muchos deben tener en sus bibliotecas los libros que se les obsequiaban en dichas fiestas.

Ahora deseo referirme a algunos educadores que son cimiento de nuestra educación. Liduvina Corrales Mora, la niña Vina, como todas las alumnas le hemos dicho, significó para Coronado un factor de desarrollo y formación en todos nuestros hogares. Como maestra de costura, en sus programas abarcaba la preparación de la futura ama de casa.

Puedo decir que sus alumnas recibíamos una preparación que nos capacitaba para coser toda la ropa del hogar. Cabe recordar que hace 30 años la industria de la ropa no estaba tan desarrollada en Costa Rica y era tarea de la madre confeccionar la ropa de sus hijos y esposo.

Los señores profesores José Ángel Huertas (Lalito), Emiliano Vega, Elpidio Boza V., las Sras. María Soto de Quirós, Enriqueta Umaña de Vásquez, Claudia Castro de Boza, Nesa Arias de Jiménez y las señoritas Sarita Quirós, Dulcelina Méndez, Tela Arias, Nora Soto R., son los mejores exponentes de nuestras estructuras educativas y valga esta oportunidad para rendirles un homenaje de gratitud y la más ferviente promesa de que sus anhelos y esperanzas para el Pueblo de Coronado no se han olvidado y seguirán siendo meta de nuestros logros en la educación de Coronado.

 

PORTADA REVISTA COMUNIDADES

*Tomado de la Revista Comunidades, año 1, No 3, 1985. 

** Amadita Rojas de Malavassi fue por muchos años directora de la Escuela José Ana Marín y es uno de los personajes más relevantes en la historia de la educación en nuestro cantón.

 

ESCUELA JOSE ANA VIEJA

Vista parcial de la parte trasera de la Escuela José Ana Marín, cuando ni siquiera existían calles al frente, solo un trillo.

 

COLEGIO DE CORONADO VIEJO

Vista desde afuera del Liceo de Coronado en los años 80.

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