BioMekas en la Tierra

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II Parte

 

 

Continuamos con este entretenido relato.

El biomeka celeste vio su mano y exclamó: –¿Cacao?

–¡Así es! ¡Cacao! Pero no es de nuestro cacao, es del cacao de la Tierra. ¿Sabes cuáles son las posibilidades que pueden haber de que esta misma semilla exista en dos planetas tan lejanos? ¡Es casi imposible!

Una emoción empezó a formarse en el interior de Explorer. –¡Sembraremos bosques de chocolate y con el sol en su mejor punto podremos alimentarnos por siempre!

–¡Ese es el Explorer que yo conozco!

Y un zumbido en sus oídos presagiaba buenas noticias, era Electron pidiéndoles que se encontraran en un punto en la sabana Africana.

Al llegar al sitio de reunión fueron recibidos por una intensa lluvia que devolvía la vida al lugar.

–¡Llueve, llueve!– Explorer estaba emocionado –¡El caudal del río aumenta! ¡Es un ciclo! ¡Todo un ecosistema! ¡Los animales no van a morir de sed!

Y Maximun prometió: –¡Y no permitiremos que ningún animal vuelva a extinguirse en este planeta de nuevo!

Y festejaron bajo la lluvia y hasta los persiguió un hipopótamo, ya que los biomekas no tenían idea de que un animal acuático y tan gordo podía correr tan rápido en tierra firme.

Pero ahí no acabó todo. Nurse los invitó a ver la Aurora Boreal y ese fenómeno natural maravilló a los seis biomekas.

Aquél fue un buen día.

             Pasó el tiempo, Electron recorría los pastizales de una montaña y con toda calma se recostó boca arriba sobre la hierba. De pronto escuchó un ruido, se incorporó y vio a un niño humano cargando un poco de leña, al ver a Electron el niño se asustó, soltó la madera y se alejó corriendo gritando horrible.

         –¡Oye, espera!– gritó Electron, al ver que el niño se alejaba se puso el dedo en la oreja y dijo: –¡Vengan todos! ¡Encontré un humano!

Los otros cinco biomekas se teletransportaron junto a Electrón.

–Por ahí– les indicó el biomeka anaranjado, pero con sus visores pudieron ver al niño alejarse y cómo llegaba a una pequeña aldea de humanos.

Explorer estaba maravillado. –Muy bien muchachos. ¿Cuál es el plan?

Maximun respondió: –Tú y yo nos iremos adelante e intentaremos comunicarnos con ellos.

Electron protestó: –Por qué ustedes dos primero, no es justo; yo fui el que los descubrió.

Max le explicó a su primo: –Elec, Explorer y yo somos los únicos equipados con un sistema de vuelo.

Lash protestó: ¡Yo también puedo volar!

Pero su hermano Explorer la reprendió: Sí, pero tú vuelas muy lento.

–¡Un momento!– dijo Warrior –Nadie va a ningún lado sin mí, soy su guardaespaldas y ellos pueden ser hostiles­–, pero sus palabras tampoco fueron escuchadas.

Explorer y Maximun desplegaron un par de alas metálicas y salieron volando hacia donde estaban los humanos. Por otra parte, la cola de caballo de Lash empezó a girar sobre su cabeza como si fuera la hélice de un helicóptero. Los pies de la rubia se empezaron a separar del suelo, extendió sus manos para que Nurse y Electron se colgaran de ellas, finalmente cuando Lash había tomado un poco de altura, Warrior se afianzó a uno de los pies de Lash, quien tomó rumbo hacia la dirección donde estaban los humanos.

En el aire Explorer aconsejaba a Maximun: –intenta usar frases como: “Venimos en son de paz” o “Llévennos con su líder”.

Entonces encontraron una imagen de pequeños ranchos construidos con latas y tablas. De esos ranchos salían auténticos humanos vivos armados con machetes y armas rudimentarias para combate de cuerpo a cuerpo.

Los dos biomekas quedaron suspendidos en el aire e intentaron entablar una conversación: –Hola. ¿Hablan español? Do you speak English? Vous parlez français?

Una mujer mayor al verlos exclamó: –¡Dios mío! ¡Son Ángeles!
–¡Español!– dijo Max al descubrir el idioma que hablaban y empezó a presentarse a la vez que descendía. –Soy Maximun Biomeka, heredero al trono del Reino Biomeka en el planeta HW y no, no somos Ángeles, somos viajeros, venimos en son de paz, por favor llévennos con su líder.

En ese momento apareció Lash con el resto de los biomekas, los puso en el suelo y saludó: –Kon’nichiwa.

–Español, hablan español– le informó Explorer.

Los humanos experimentaron un miedo primitivo hacia lo desconocido y un escalofrío recorrió sus cuerpos.

Una mujer humana de cabello alborotado y canoso se abrió paso y dijo: –Yo soy Lorena y estoy a cargo de esta pobre gente. ¿Qué es lo que quieren aquí?

Y Maximun le explicó: –Bueno, la verdad es que creímos que su raza se había extinguido y vinimos desde muy lejos para ver si su planeta era habitable para nosotros, pero ahora que los encontramos ya quedó descartada la misión de habitar la Tierra.

Explorer intervino: –A no ser claro que ustedes quieran cohabitar el planeta.

Lorena echó una mirada a su gente que le decía que no con la cabeza, así que en nombre de su gente respondió: –¿Y por qué íbamos a querer vivir con ustedes?

–Pues podemos enseñarles muchas cosas que ustedes ignoran– dijo Maximun.

Y Lash intervino: –Sí, como hacer energía con su “popó”.

Nurse se acercó a Max y le dijo: –Max, los escaneé a todos y todas estas personas están enfermas.

–¿Qué propones?– preguntó Maximun.

–Pues creo que lo primero que hay que hacer es montar un hospital.

Continuará…

 

biomekas

 

 

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