Niños, adolescentes y el uso del celular Featured

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La adicción a este aparato y su uso está perjudicándolos.

 

Cuando observo hoy en día a niños y adolescentes en diferentes sitios: visitando a un familiar, en un supermercado, durante los recreos y muchos restaurantes, no puedo dejar de mirar cómo se ha perdido el contacto visual, la conversación, la interacción social, el juego y la dinámica en sí de la socialización.


Recuerdo mi época de niña cuando jugaba con algunos vecinos a las escondidas, rayuela, llegó carta (y otros tantos juegos –conste no estoy tan mayor, jaja-) se nos iba el día volando y apenas si veíamos televisión, que en nuestro caso era en blanco y negro. Luego ya de adolescente, no puedo dejar de recordar lo que disfrutaba con mis amigas del colegio; si bien es cierto que pertenecí a un grupo muy reducido, ahí me sentía segura, protegida y conversaba tanto con ellas…

Hoy en día, la mayoría de niños y adolescentes (lamentablemente muchos adultos también) pasan su tiempo sentados con su celular en la mano (parece ya una extensión de su cuerpo), o su tableta; en un mundo virtual e irreal, adaptado a lo que cada quien quiere crear y creer, detrás de una pantalla y de muchas máscaras, sin que en ello prive la belleza y el aprendizaje que se da en la interacción social, frente a frente.

Hemos caído en el error de convertir el televisor, el celular, la tableta, los juegos virtuales y digitales, en niñeras electrónicas. Es más fácil darle a un niño un celular para que se tranquilice que atenderlo y/o jugar un ratito con él.

Miro por la calle, cómo una madre o un padre va con su celular mientras llevan al niño de la mano, el niño le habla, le pregunta, pero lo que hay respuesta, solo un zombi más de muchos.

Son muchísimos los comerciales, post, vídeos, documentales, etc., que se muestran al respecto, sin embargo siento que no estamos tomando conciencia, no estamos entendiendo realmente el daño que estamos ocasionando a nuestros niños, cuando les damos un celular sin que estén preparados para ello.

En la actualidad, un porcentaje muy alto de adolescentes, duerme con su teléfono celular en la cama. Los teléfonos operan como un centro multiuso que no solo los mantiene conectados las 24 horas, sino que también les permite tomar fotos, videos, escuchar música, ver shows, y obtener toda la información que necesiten, quedando atrapados por completo.

¿Has tratado en algún momento de quitarle el celular a un adolescente?

Para muchos jóvenes (y adultos) el uso del teléfono celular se ha convertido en una adicción más. La falta de este puede desencadenar reacciones similares a las producidas por la falta de drogas o alcohol.

Un estudio realizado por la Universidad Católica Daegu, en Sur Korea, encontró que los adolescentes que usaban sus celulares constantemente presentaban comportamientos similares a los de personas adictas, como: agresión, depresión, aislamiento, agitación y dificultad para concentrarse y mantener la atención.

Estos son algunos signos que le ayudarán a identificar si su hijo tiene adicción a su celular y si su uso lo está perjudicando:

Malas calificaciones: Si en el pasado, tu hijo era un buen estudiante, pero últimamente sus calificaciones bajaron drásticamente, es probable que el uso del celular esté afectando su concentración.


Vibración fantasma: Se trata de un fenómeno reciente que hace que el usuario constantemente crea que su celular está vibrando, aun cuando no sea así. Si tu hija adolescente está constantemente revisando su teléfono, probablemente haya desarrollado una adicción.


No puede resistirse: Un adolescente adicto a su celular siente la urgencia de atender cada llamado y responder a cada texto o actualización, independientemente de lo que esté haciendo o de lo que tenga que interrumpir.


Vida virtual: Los adolescentes adictos a su teléfono pierden interés en todo lo que está ocurriendo a su alrededor. Su único mundo y realidad es la que se encuentra dentro del teléfono móvil.

Estas son algunas sugerencias para ayudar a los adolescentes que han desarrollado una adicción a su celular y cuya dependencia está afectando negativamente sus vidas.

Dulces sueños: La mayoría de los jóvenes duermen junto a sus celulares. Esto causa interrupciones constantes cuando su cuerpo debería estar descansando y reponiéndose. Alrededor de las 8:00 o 9:00 p.m. pídele a tu hijo que apague su celular y te lo entregue hasta el día siguiente.


Tiempo de familia: Establezca un día y una hora en la que los miembros de la familia apaguen sus teléfonos y compartan tiempo juntos, sin interrupciones. Pueden comenzar con los fines de semana y con el tiempo, convertirlo en una actividad diaria, a la hora de la cena o café de la tarde.

Haz lo que digo y lo que hago: Tus palabras pueden ser convincentes, pero tus actos lo son más. Nuestros hijos nunca harán lo que digamos, ellos harán lo que nosotros hagamos, observa tu propio comportamiento. No usemos el teléfono mientras manejamos, ni interrumpamos conversaciones para atender llamadas o textos.

Analicemos algunos datos interesantes recogidos por varios estudios científicos:

-         La antigua creencia de que las mujeres hablamos más que los hombres, también se aplica a los mensajes de textos. Según el estudio del Instituto Pew, las niñas envían y reciben alrededor de 80 textos diarios, mientras que los niños envían y reciben 30.

-         El modo de comunicación preferido entre adolescentes es el de mensajes de texto. Según un estudio del Instituto Pew, el 72% de todos los adolescentes se comunican de este modo. Uno de cada tres adolescentes envía más de 100 mensajes de texto por día, o 3.000 textos por mes.

-         El 86% de las niñas y el 64% de los varones textean a sus amigos varias veces al día.

-         Los llamados telefónicos son menos populares, 59% de las niñas y 42% de los varones llaman diariamente a sus amigos. Los adolescentes hispanos reciben alrededor de cinco llamados diarios, o 150 al mes. Los afroamericanos, alrededor de siete, y los caucásicos, cuatro.

I En cuanto a la intervención de los adultos:

-         El 64% de los padres dijo revisar el contenido del celular de sus hijos y el 62% confesó haberles quitado el teléfono alguna vez, como penitencia.

-         El 48% confesó monitorear dónde se encuentra su hijo, a través del celular (GPS).

-         El 12% de los estudiantes pueden usar su celular en la escuela o colegio, en todo momento.

-         Entre aquellos que asisten a escuelas que prohíbe el uso de celulares, el 65%confesó llevarlo de todos modos, y el 58% dijo haber enviado mensajes de texto durante clase.

-         El 25% de los adolescentes dijo haber hecho llamados durante clase.

El punto acá es no quedarnos solo con los datos de estos estudios, sino analizar a conciencia primero como padres y educadores, nuestro actuar y luego fijarnos realmente que está pasando con nuestros hijos y estudiantes.

Bendiciones para su vida y que su vida sea de bendición para los demás.

*Ms.sp. Yorleny Méndez P.

Psicopedagoga

Nota: El Centro de Investigaciones Pew (en inglés: Pew Research Center) es un think tank con sede en Washington D. C. que brinda información sobre problemáticas, actitudes y tendencias que caracterizan a los Estados Unidos y el mundo.

 

 

 

 

 

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